Por Javier Zapata.
En Nayarit, la desaparición de personas no es una estadística: Es una herida abierta que las autoridades insisten en cubrir con cifras manipuladas, discursos huecos y una narrativa oficial diseñada para simular control donde hay omisión, incapacidad y, en algunos casos, complicidad.
La versión gubernamental presume “contención”, “localizaciones” y “mejores indicadores”. La realidad que viven las familias es otra y muy diferente a los datos que presenta el Estado, expedientes congelados, búsquedas tardías, registros alterados y una política sistemática de maquillaje institucional para no reconocer el fracaso.
“El truco de los números”.
El primer engaño está en las cifras.
Autoridades federales y estatales celebran descensos artificiales en los registros de personas desaparecidas sin explicar el método. ¿Cómo bajan los números sin hallazgos masivos, sin sentencias, sin identificación forense efectiva?
La respuesta es conocida por los colectivos:
• Personas “localizadas” solo en papel.
• Casos reclasificados como ausencias voluntarias sin investigación.
• Carpetas archivadas por inactividad procesal.
• Registros duplicados que luego se “corrigen” para aparentar eficiencia.
“No se resuelve la desaparición; se borra del sistema.
“Búsqueda simulada, justicia inexistente”.
En Nayarit, la búsqueda suele iniciar cuando la presión social ya es insostenible, no cuando la ley lo ordena. Las primeras 72 horas claves se pierden entre trámites, excusas y revictimización.
Las comisiones existen, pero operan con:
• Presupuesto insuficiente
• Personal sin especialización
• Dependencia política del Ejecutivo
• Cero autonomía real frente a la Fiscalía
El resultado es devastador: búsquedas sin inteligencia, sin contexto criminal, sin líneas sólidas, solo para cumplir con la foto y el boletín.
“La Fiscalía; El gran cuello de botella”.
Si la desaparición es el crimen, la impunidad es la política pública.
La Fiscalía estatal arrastra un patrón claro:
• Carpetas sin judicializar
• Peritajes incompletos
• Falta de coordinación con instancias federales
• Resistencia a reconocer desapariciones forzadas
Aquí está el punto más grave: cuando el Estado se niega a nombrar el delito, se protege a sí mismo.
Aceptar la desaparición forzada implica aceptar responsabilidad institucional. Por eso se evade.
Mientras tanto:
• No hay atracción de casos emblemáticos
• No hay auditoría real a fiscalías estatales
• No hay sanciones por manipulación de registros
Auditoría forense al Estado; La verdad y la realidad que se niegan a investigar”.
En Nayarit no basta con buscar desaparecidos; urge auditar al propio Estado.
Mientras no se someta a auditoría forense independiente a la Fiscalía, la Comisión de Búsqueda, Servicios Periciales y corporaciones de seguridad, toda cifra oficial seguirá siendo sospechosa.
Una auditoría forense no revisa trámites, reconstruye responsabilidades: detecta manipulación de registros, búsquedas simuladas, carpetas congeladas, encubrimiento y posible participación de servidores públicos.
El poder se resiste porque sabe lo que puede salir a la luz:
que la impunidad no es incapacidad, sino decisión institucional.
Que la desaparición también ocurre por acción u omisión del Estado.
Sin auditar al gobierno, no hay verdad.
Sin verdad, no hay justicia.
“El mensaje es claro; no muevan el tablero”.
“Las familias: solas contra el Estado”
Quienes buscan no son las autoridades, son las madres.
Quienes encuentran fosas no son los peritos, son los colectivos.
Quienes sostienen la memoria no es el gobierno, es la sociedad civil.
Y aun así, se les criminaliza, se les ignora o se les usa como utilería en mesas estériles.
“La verdad incómoda”.
Nayarit no es un “caso menor”.
Es un ejemplo de cómo la desaparición se administra políticamente:
se reduce en papel, se oculta en discurso y se abandona en la práctica.
Mientras no haya:
• Registros transparentes y auditables
• Fiscalías independientes
• Reconocimiento real de la desaparición forzada
• Sanción a servidores públicos omisos o cómplices
cada cifra oficial será sospechosa
y cada informe gubernamental, una simulación.
“Porque cuando el Estado maquilla a los desaparecidos, no gobierna: encubre”.
https://www.facebook.com/share/1C8Jd439Jw/
